jueves, 4 de julio de 2019

LO QUE NO DARÍA


Era ya de día, puedo sentirlo por que el sol da en mi cara de lleno y me calienta, pero no abro mis ojos aún, no hay apuro, anoche hablamos mucho e hicimos muchas cosas más, recuerdo como mis manos se deslizaban por su piel, como mis besos contaban uno a uno sus lunares, sonrió al imaginar las marcas que hay en mi piel, suspiro al recordar ese placer, está bien descansar un poco si ella a mi lado está, pero palpo la cama buscandola y no la hallo.

¿Dónde está? ¿acaso está despierta tan temprano?

Miro a la cocina y ahí está ella, preparándome un café, me levanto y me acerco lentamente, tomándole de la cintura, besándo su cuello y buscando su boca para deleitarme con ella.

Sonríe al sentirme cerca, se gira y me da un beso, un beso dulce sabor a café.

Comienzo a bailar con ella al son de un Jass que suena a lo lejos.

Me pierdo en su sonrisa, pero de repente...

Su figura empieza a desaparece y una luz ciega mis ojos, luchó por ver mejor, los cierro y abro con apuro y noto que todo está muy iluminado, la luz está en todos lados y me deja ciego por segundos.

Recobrandome de a pocos empiezo a distinguir el lugar.

Espera... ¿Donde estoy? ¿qué son estas paredes acolchadas?

Me desespero en el acto y comienzo a buscar ayuda; a ella, a mi amor. ¿Donde está? y ¿dónde estoy?

Inmediatamente me siento  observado, varias personas me miran desde el otro lado de la puerta y anotan datos, ¿Qué es lo que ocurre? 😡 Preso de la ira y la confusión no dejo de gritarles, de maldecirlos, poco a poco todo mi mundo se cae a pedazos.

¿Donde está mi ángel?

Sin darme cuenta termino en el suelo llorando desconsolado.

 Esta es la peor pesadilla que podría tener... Y aún no despierto.

Entran dos hombres vestidos de blanco que me agarran fuerte y me inyectan algo, inmediatamente caigo en un profundo sueño y la vuelvo a ver, ahí estaba ella con su plena sonrisa, sus ojos brillantes llenos de alegría, me da un beso y con eso calma mi desespero, trato de explicarle que tuve un mal sueño, pero simplemente entre beso y beso me lleva al cielo.

Llegamos a la ducha y le hago el amor allí, entre besos y caricias, de un momento a otro siento un frío insoportable, uno que me hace inmediatamente volver a dónde no deseo estar, me hace volver a un mundo donde no la puedo hallar, un lugar que para mí no es la real, para mí es el infierno si con ella no puedo estar.

Y prefiero que me llamen loco, demente, psicópata, pero si me entre drogas debo estar para poderle besar, prefiero no vivir en en esta realidad.

Que ella sea mi sueño y mi magno despertar, así en mi imaginación solamente con ella pueda estar, sé que no existe en verdad, pero cuánto no daría por tenerla conmigo un día más y que su muerte no hubiese sido real y juntos poder caminar y yo en este manicomio no estar.

Autores: Gabriel Pineda y Siham Jousef

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